Cambiar el aceite de la moto es, sin exagerar, una de las cosas más importantes que puedes hacer por el motor. Da igual que la moto sea nueva, vieja, grande, pequeña, deportiva o scooter: el aceite es la sangre del motor, y si esa sangre está vieja, sucia o en mal estado, el motor sufre sí o sí. No es algo opcional ni algo “para cuando tenga tiempo”, es mantenimiento básico y fundamental para la vida de tu moto.

Antes de ponerte manos a la obra, lo primero que tienes que entender es por qué se cambia el aceite. Con los kilómetros y el tiempo, el aceite pierde sus propiedades: lubrica peor, refrigera menos, arrastra suciedad y deja de proteger bien las piezas internas del motor. Aunque la moto “vaya bien”, el aceite puede estar ya para tirar. Por eso no hay que esperar a notar ruidos raros o problemas: cuando toca, toca. Y no le des más vueltas al asunto!!!
Lo ideal es cambiar el aceite con el motor ligeramente caliente, nunca recién apagado después de una ruta fuerte, pero tampoco completamente frío. ¿Por qué? Porque el aceite caliente fluye mejor y arrastra más suciedad al salir. Basta con arrancar la moto un par de minutos o dar una vuelta corta. La paras, la dejas uno o dos minutos, y ya puedes empezar.
Coloca la moto en una superficie plana y estable. Si tienes caballete central, perfecto. Si no, caballete trasero o incluso la pata lateral, aunque en este último caso luego conviene enderezarla para que vacíe bien. Ten preparado un recipiente para recoger el aceite usado, porque va a caer de golpe y no quieres pringar el suelo ni acabar con aceite por todas partes.
Ahora localiza el tornillo de vaciado del cárter. Suele estar en la parte más baja del motor y normalmente es un tornillo bastante visible. Ojo aquí: no confundas tornillos. Si no estás seguro, mira el manual o infórmate antes, porque quitar el tornillo equivocado puede acabar muy mal. Una vez localizado, aflojas con la llave adecuada, sujetándolo al final con la mano para que no caiga dentro del recipiente de golpe, si te pasa ya sabes lo que toca, pringarte las manos o una varilla con la punta inmantada jjjjj, acuerdate de limpiarlo muy bien para el siguiente paso.
Cuando quitas el tornillo, el aceite empezará a salir, a qui es donde te pondrás pingado de aceite jjjj, (no te preocupes a todos nos a pasado) jjjj, si lo haces con cuidado no te pasara jjj. Déjalo caer con calma. No tengas prisa. Deja que drene bien, incluso unos minutos más cuando ya parezca que no sale nada. En muchos tornillos hay una arandela, normalmente de cobre o aluminio. Esa arandela se debe cambiar siempre o, como mínimo, revisar. Es barata y evita fugas futuras. Mucha gente la reutiliza y luego vienen los “suda aceite un poco”.
Mientras el aceite termina de salir, es buen momento para ir al filtro de aceite. Aquí hay dos tipos habituales: el filtro exterior metálico (tipo coche) o el filtro interno con tapa. Si es exterior, necesitarás una llave específica o improvisar con cuidado. Aflojas, lo desenroscas y prepárate porque también saldrá aceite. Si es interno, quitas la tapa, sacas el filtro viejo y limpias bien la zona.
Antes de montar el filtro nuevo, hay un detalle que parece una tontería pero es importantísimo: untar la junta del filtro con un poco de aceite nuevo. Esto ayuda a que asiente bien y a que no se dañe al apretar. El filtro se aprieta a mano, firme pero sin pasarse. Nada de apretarlo como si no hubiera un mañana. Si tienes par de apriete del fabricante, mejor todavía.
Volvemos al tornillo de vaciado. Limpias bien la zona, colocas la arandela nueva y lo enroscas primero a mano, siempre. Esto evita pasar la rosca, que es uno de los errores más comunes y más caros. Una vez enroscado, aprietas con la llave al par recomendado o, si no lo tienes, firme pero con cabeza. El cárter suele ser de aluminio y no perdona excesos.
Ahora toca el momento clave: rellenar con aceite nuevo. Quitas el tapón de llenado, normalmente en un lateral del motor, y empiezas a echar aceite poco a poco. Aquí nunca hay que hacerlo “a ojo alegre”. Mira la capacidad que lleva tu moto y no eches todo de golpe. Echa, espera unos segundos y ve comprobando el nivel con la varilla o el visor, según el modelo.
Una vez llegas al nivel correcto, colocas el tapón de llenado, arrancas la moto y la dejas al ralentí unos 30 segundos. Esto sirve para que el aceite circule y llene el filtro. Paras el motor, esperas un par de minutos y vuelves a comprobar el nivel. Normalmente bajará un poco, así que ajustas si hace falta.
Antes de dar por terminado el trabajo, mira bien alrededor del tornillo de vaciado y del filtro. Ni una gota debería salir. Si ves humedad, algo no está bien apretado o la arandela no asienta correctamente. Mejor revisarlo ahora que manchar todo el motor después.
Y un detalle que muchos olvidan: el aceite usado no se tira a la basura ni al desagüe. Se lleva a un punto limpio o a un taller. Es contaminante y hay que gestionarlo correctamente.
Cambiar el aceite de la moto no es complicado, pero sí es un trabajo que hay que hacer con calma, limpieza y sentido común. Si lo haces bien, el motor lo agradecerá con menos ruido, mejor funcionamiento y una vida mucho más larga. Y además, te da ese gustazo de saber que lo has hecho tú y que sabes exactamente qué lleva tu moto dentro.